Resumir este artículo con
Viajar por los viñedos suele reservar sorpresas. Moldavia, todavía poco conocida, ofrece muchas. Este pequeño país entre Rumanía y Ucrania esconde un tesoro inesperado: bodegas subterráneas de una escala espectacular.
Si te interesan los artículos sobre el mundo del vino, descarga nuestra app en IOS o Android. Te dará acceso a nuestro léxico del vino, a nuestros artículos y también a nuestra solución innovadora, pensada para todos los consumidores y coleccionistas de vino.
Una tradición vitivinícola arraigada en la historia

Moldavia produce vino desde hace más de 5000 años. Esta práctica se ha transmitido de generación en generación. El clima templado, las colinas suaves y los suelos calcáreos favorecen el cultivo de la vid. Hoy el país cuenta con varios miles de hectáreas de viñedos, repartidas en cuatro grandes zonas. Las cepas locales, como Fetească Neagră o Rară Neagră, conviven con variedades internacionales. Esta riqueza se expresa en una producción variada y llena de carácter.
Los vinos de Moldavia se distinguen por su finura y su autenticidad. El país exporta a más de 50 destinos, entre ellos Francia y Alemania. Sin embargo, todavía hay muchos vinos por descubrir en su lugar de origen, en su entorno natural. Ahí es donde entra en juego el enoturismo en Moldavia, todavía discreto pero en pleno crecimiento.
Cricova: la ciudad bajo la vid
Cricova se encuentra a unos veinte kilómetros de la capital, Chișinău. Esta bodega es una de las más famosas de Europa del Este. Se extiende a lo largo de más de 120 kilómetros de galerías subterráneas. Las galerías albergan cerca de dos millones de botellas. Algunas datan de la Segunda Guerra Mundial. Otras pertenecen a jefes de Estado o a coleccionistas privados.
La visita a Cricova se hace en carrito eléctrico, porque el lugar es enorme. Allí se descubren salas de cata, bodegas de conservación e incluso un cine subterráneo. La temperatura constante de 12 °C garantiza una conservación óptima. El lugar parece una pequeña ciudad subterránea, con calles que llevan nombres de cepas.
Mileștii Mici: el récord mundial
No lejos de Cricova, Mileștii Mici ostenta un récord mundial. Esta bodega subterránea mide más de 200 kilómetros. Figura en el Guinness de los Récords como la bodega de vino más grande del mundo. Allí se encuentran alrededor de dos millones de botellas, principalmente tintos secos o suaves.
El acceso a Mileștii Mici se hace en coche, porque las distancias son impresionantes. El sitio impacta por sus galerías excavadas en la roca caliza. Los visitantes recorren los pasillos con asombro. El silencio, el aroma del vino y la iluminación tenue crean una atmósfera especial. Es un lugar donde el tiempo parece suspendido.
Bodegas más íntimas por descubrir

Si Cricova y Mileștii Mici impresionan por su magnitud, otras bodegas de escala humana también merecen la visita. Purcari, Château Vartely o Et Cetera proponen experiencias más íntimas. Ofrecen una bienvenida cálida, hospedaje en el lugar y comidas con maridaje de vinos.
Las bodegas de vino moldavas modernas se inspiran en modelos franceses e italianos. Proponen servicios de alto nivel en un entorno natural preservado. Estos dominios ponen en valor la calidad de sus vinos y la autenticidad de su terroir. Los visitantes pueden participar en la vendimia, seguir un taller de ensamblaje o conversar con el maestro de bodega.
Un destino enoturístico en desarrollo
El enoturismo en Moldavia sigue siendo poco desarrollado. Y precisamente ahí radica su fuerza. Se evitan las multitudes, se conversa fácilmente con los viticultores y se descubren vinos únicos. El país invierte poco a poco en su infraestructura para recibir a más visitantes.
Moldavia apuesta por la autenticidad y la hospitalidad. Las rutas enoturísticas se organizan alrededor de las bodegas principales. Agencias locales proponen estancias completas que incluyen visitas, catas, hospedaje y paseos entre viñedos. Todo ello a precios accesibles para los viajeros.
¿Cómo organizar tu viaje?
La mejor época para visitar las bodegas sigue siendo el otoño. La vendimia está en pleno apogeo y los paisajes ofrecen colores hermosos. El mes de octubre acoge el National Wine Day, una fiesta popular celebrada en todo el país.
Chișinău, la capital, es un buen punto de partida. Desde allí, llegarás fácilmente a las grandes bodegas. Conviene reservar las visitas con antelación, sobre todo para Cricova y Mileștii Mici. Hay guías en inglés disponibles. Algunas bodegas incluso ofrecen visitas en francés.
¿Por qué visitar las bodegas subterráneas de Moldavia?
Moldavia todavía no forma parte de los grandes destinos vitivinícolas del mundo. Sin embargo, tiene todos los atractivos para seducir a los amantes del vino. Bodegas subterráneas excepcionales, una historia milenaria, cepas autóctonas, un ambiente acogedor... El país propone un viaje diferente y enriquecedor.
Explorar estas galerías excavadas bajo tierra permite vivir una experiencia única. Se comprende mejor el trabajo de los viticultores y la atención que se presta a cada añada. Uno se toma el tiempo de catar, aprender y compartir.
Si te gustan las rutas del vino, los descubrimientos discretos y los encuentros humanos, Moldavia te conquistará. Volverás con recuerdos intensos y algunas botellas valiosas.
Si te ha gustado este artículo, no dudes en leer el siguiente artículo "Viajar para la vendimia: inmersión participativa", que también podría interesarte.




